Ayudar es un sueño posible

Ayudar a quienes más lo necesitan, es un sueño posible

Las noticias en nuestro país recuerdan, con cierta frecuencia, la situación de abandono estatal al que están sometidas las comunidades indígenas que viven en el departamento de la Guajira, un departamento lleno de contrastes gracias a la belleza de sus paisajes desérticos y la extrema pobreza de sus habitantes, quienes carecen de los servicios básicos como acueducto, por mencionar alguno, que les permitan vivir en condiciones dignas.  

 

Observar esta realidad, es una situación que inquietaba a Ana Sofía, voluntaria en Victoria Elena y quien decidió tomar acción animando también a otros miembros de la Fundación, para cumplir así el sueño de ayudar a una comunidad en esta región apartada de Colombia.  En este sentido, y luego de un periodo de investigación y mucha ilusión, como ella comenta, se  pudo identificar el Asentamiento la Vigía, con una población de aproximadamente  170 personas, perteneciente al municipio de Distracción en la Guajira, como los beneficiarios de la donación de una motobomba.


Con la comunidad identificada y parte de la logística establecida, se dio inicio a la campaña de promoción del proyecto para recibir los aportes que llegaron rápidamente; con lo recaudado, se pudo comprar un total de 3 kilómetros en manguera, 26 tanques de agua, una motobomba y cubrir los gastos de transporte e instalación, que hicieron posible que los habitantes de la Vigía, puedan disfrutar del agua proveniente de una cascada ubicada precisamente a tres kilómetros de distancia del asentamiento.


Al llegar a la comunidad, a principios del mes de septiembre de 2021, el equipo de la Fundación VE, Ana Sofía y Sebastián, fueron recibidos con cariño y manifestaciones de gratitud por parte de las familias, porque sabían que por fin contarían con agua en sus rancherías. Los trabajos de instalación duraron dos días, durante los cuales, contaron con la ayuda y compañía de la comunidad y especialmente, el acompañamiento de Luis y Patricia de 9 y 11 años respectivamente, quienes estuvieron al tanto de las labores de transporte de las mangueras, desde la cascada, hasta el asentamiento.


De esta manera, las pequeñas acciones motivadas por una iniciativa, se convierten en grandes obras, gracias al apoyo de todas las personas que donaron recursos para hacer realidad el sueño, de ayudar a quienes más lo necesitan.